Francisco Palomo

Historia Personal

El cómo se ha ido desarrollando mi relación con la bolsa a lo largo de mi vida, es algo que suelo contar en los distintos cursos de formación que imparto para que pueda servir como experiencia, tanto de los errores cometidos, como de los aciertos.

Esta historia comienza justo cuando empieza mi vida económica.

Estando todavía estudiando, surge la posibilidad de entrar a trabajar en un multinacional de telecomunicaciones (no hay otra que Telefónica) que estaban ofreciendo miles de puestos de trabajo por oposición.

Gano una plaza y comienzo a trabajar y a generar ingresos. Como mis padres siempre me habían inculcado la importancia del ahorro para mi futuro, comencé a buscar productos financieros donde colocar mi capacidad de ahorro.

Aterricé como es natural en mi tierra en Unicaja (hoy Unicaja Banco) y el producto estrella era el depósito a plazo fijo.

A mi me dio la sensación de ser “despachado” y no asesorado, así que no me quise conformar con el producto que me recomendaban y seguí buscando otra cosa que no me diera la sensación de que con mi dinero ganaban otros y a mi me engatusaban con una propina.

En ese proceso de búsqueda, alguien me habló de las acciones y aunque no me hablaron de los riesgos, me pareció razonable que si ponía mi dinero en el negocio de una empresa que iba bien, los beneficios que pudiera obtener la empresa los tuviera que repartir conmigo. No tenía ni idea de donde me metía, pero esa inconsciencia me hizo que me tirara a la piscina en el momento oportuno.

Tuve la inmensa fortuna de meterme en bolsa en un momento muy alcista y todo lo que me ofrecían en el banco, lo compraba. Eran OPV (Oferta Pública de Venta de Acciones) y todas las que conseguí que me adjudicaran fueron espectacularmente bien y eso causó que mi interés por los mercados se intensificara.

Como la cartera de acciones marchaba viento en popa, algunas acciones habían duplicado su valor y empecé a creerme el rey del mambo, decidí formarme en temas de bolsa con la sencilla idea de mejorar aun mas los resultados. La codicia empezaba a aparecer en mi mente y pensaba que si me iba tan bien sin tener formación especializada y solo usando el sentido común, con formación de calidad, los resultados serían mucho mejores.

Me puse manos a la obra, seleccioné cursos de los mejores formadores disponibles y poco a poco fui entendiendo el significado de las figuras que participan en los mercados financieros.

La figura del broker que había ido formándose en mi cabeza influida por el cine y las novelas, era algo tan idealizado que cuando descubrí lo que llevaba tanto tiempo queriendo ser no se llamaba broker, me causó un pequeño shock.

Los brokers no especulaban, eran los intermediarios, entre los que compraban y vendían. Ganaban siempre.

Un formador muy conocido en la época, fue el que me dijo lo que yo quería ser en realidad en lugar de broker. Utilizó otra palabra en inglés y sonó en mi cabeza como una llamada irresistible, la palabra era Trader.

Investigué por internet esa clase de personas que se llamaban así y descubrí otra especia de subtribu llamados DayTraders, estos abrían y cerraban posiciones en bolsa a diario, consiguiendo ganancias suficientes para vivir de ello, algunos hasta parecían haberse forrado con eso.

Yo, que solía cerrar ventas en acciones cada seis meses, si todo salía bien, ahora me veía delante de una oportunidad de acelerar ese proceso de especulación a… ¡Tan solo UN día!

La evolución que yo he tenido en mi recorrido bursátil, es precisamente la que recomiendo a cualquier persona que quiera empezar a invertir en bolsa.

Para comenzar en este apasionante mundo, recomiendo aterrizar en acciones durante un pequeño periodo de tiempo, para que nuestras emociones se vayan acostumbrando a los mercados con cierta pausa utilizando plazos largos que no causen estrés y nos oriente a una toma de decisiones tranquila y pausada que nos sitúe en un horizonte temporal largo.

El largo plazo en acciones es un periodo que cada uno tiene que determinar, pero a grandes rasgos, serán operaciones que van desde meses a varios años.

Este inicio en acciones puede ser un entrenamiento para crecer como trader o puede convertirse en una gestión que permanezca de forma estable para administrar una cartera de acciones durante muchos años, mientras se compatibiliza con otros productos y otros plazos mucho mas intensos en la actividad especulativa que te puedan permitir una independencia financiera que de forma estable te haga alcanzar el sueño de vivir de los mercados.

El "METODO PALOMO" es el resultado de mi evolución en el trading durante 15 años, en el que he ido eliminando todo lo que no suma a una operativa estable, dejando aquello que tengo contrastado que aporta efectividad, con una característica clara, la sencillez.
Durante toda mi carrera como trader, mi máxima preocupación siempre fue el simplificar la toma de decisiones, cosa que aplico a mi método para que el alumno no tenga dudas a la hora de operar con mi método.

Este método se diferencia de la formación habitual disponible en otras escuelas precisamente en evitar la complejidad derivada del exceso de información y el uso interminable de indicadores y osciladores quer saturan al al trader, impidiéndole tener claridad de ideas.

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